
lunes 5 de octubre de 2009
Monumento a Juan Pablo II, dos cartas muy aclaradores.

viernes 2 de octubre de 2009
Una carta para meditar......

martes 29 de septiembre de 2009
Dos cartas muy clarificadoras.....

jueves 24 de septiembre de 2009
Dos excelentes cartas, temas de contingencia.

Señor Director:
En el mes de la Patria, el personal en retiro de las FF.AA., sin temor a equívocos, siente que está siendo víctima de una sostenida campaña revanchista antimilitarista que durante los Gobiernos de la Concertación ha venido transitando progresivamente de sutil a burda y que no puede ser fruto de la espontaneidad o del azar.
Curiosamente las medidas adoptadas en su aplicación sistemática, nos conducen a las mismas soluciones aparentes que se aplicaron en la Post Guerra a los Ejércitos de Alemania y España, circunscribiéndolos a una tarea de colaboración política ajena de lo que hasta entonces, había sido su razón de ser y existir.
Ocurre, sin embargo, que las realidades son absolutamente diferentes pues mientras que para los países del continente Europeo que han vivido desde la guerra fría hasta hoy en la encrucijada del mundo, su única forma de sobrevivencia social, política y cultural está en la unión de los pueblos, debiendo prescindir de los hechos de una historia reciente, no ocurre lo mismo en América Latina, donde seguirán subsistiendo la incultura, los ideologismos y los conflictos de carácter local, frutos de la ambición de poder y el caudillismo ante los cuales ningún organismo internacional ha tenido buen éxito hasta ahora.
A los continuos juicios por derechos humanos donde se han trasgredido ya por décadas las normas más elementales de un estado de derecho, se agregan hoy los proyectos de ley que modifican la orgánica del Ministerio de Defensa y la derogación de la ley reservada del cobre, que hoy genera recursos para el mantenimiento del potencial bélico nacional.
Las argumentaciones a nuestro juicio son tan variadas como innecesarias en la hora presente y si bien no nos oponemos a la normal evolución de la organización de la República, normas permanentes, de rango constitucional, como son estas, no debieran ponerse en discusión en las postrimerías de un Gobierno y sobre todo en período electoral en que las formalidades del Parlamento son sólo aparentes, pues en su gran mayoría sus miembros se encuentran más preocupados de su devenir personal, que en las tareas para los que fueron electos.
Creemos que, siendo un tema complejo y de muy discutible necesidad en este momento, una sana política pública sería que aquellos, proyectos de ley que pudieran afectar, de una u otra forma la norma constitucional vigente, debieran tratarse sin premura, ser objetos de trámite legislativo sin apremio, al inició de un período presidencial y sólo después de haber formado parte del Programa de Gobierno del Candidato refrendado posteriormente con su elección.
Gastón Frez Arancibia
Vicepresidente
Cuerpo de Generales y Almirantes
*****miércoles 16 de septiembre de 2009
Cuándo la Patria está en peligro....

sábado 12 de septiembre de 2009
Una carta dolorosa.....

viernes 11 de septiembre de 2009
Mirada retrospectiva, pero con visión de futuro.

Señor Director:
Nuestra República no requiere una nueva Constitución, porque su orden económico y su estabilidad institucional se deben, fundamentalmente, a la que hoy tenemos y que nos rige desde 1981.
Si existe un presupuesto financiado, si existe una inflación controlada, un respeto a la propiedad, una moneda estable y un sistema previsional que ha protegido los ahorros de todos los trabajadores, fomentando al mismo tiempo el desarrollo económico, por citar algunos ejemplos, es gracias al orden público económico, cuyas bases y reglas tienen origen y rango constitucional.
El o la Presidente y sus ministros manejan no sólo las finanzas públicas, sino también los efectos que éstas pueden tener en la esfera privada; la independencia del Banco Central, el orden en los gastos públicos y en los tributos, la no intromisión en ellos de diputados y senadores, respetando así la ley anual de presupuestos ordenada y equilibrada, son méritos de nuestra Constitución, aunque a veces las personas, y no nuestra Carta, hagan mal las cosas.
La existencia de dos importantes bloques políticos, Alianza y Concertación, con todos sus problemas, indisciplinas, rencillas y pequeñeces de por medio, no ha sido producto del azar ni de la voluntad y buenas inspiraciones de sus miembros; ha sido fruto del orden constitucional y legal que rige al Congreso Nacional y a los partidos políticos, sistema binominal incluido, más leyes orgánicas constitucionales y de quórum calificado de por medio.
Orden y eficiencia parecen ser cualidades e ideales que deben preocuparnos en la organización y gestión del Estado. Más que una aspiración de democratización que se queda en las palabras y en las estadísticas, lo que la población quiere es buen servicio del Gobierno, seguridad, salud y educación con acceso para todos, resguardo del medio ambiente, muchos y buenos puestos de trabajo, todo ello sin privilegios políticos ni económicos.
La descentralización efectiva del Poder, el fortalecimiento de autoridades y órganos locales y regionales son programas de la Constitución aún no cumplidos; no la cambiemos, vivámoslos; la democratización de los partidos políticos hagámosla realidad, terminemos con el monopolio de ellos en la designación de los candidatos, que éstos pertenezcan a las comunas, provincias y regiones y no sean impuestos desde Santiago.
Introducir un cambio constitucional es ir en contra de la corriente, es crear artificialmente una discusión de élite, es negarse a ver la realidad, es perder energías y fuerzas intelectuales en darse gustos académicos en lugar de satisfacer necesidades indispensables del pueblo, que su dignidad y realidad reclaman.
Guillermo Bruna Contreras.

