sábado, 27 de noviembre de 2010

Una sola carta, dura, pero muy buena.....

Señor Director:

El señor Concha Besa no ha entendido que él y los otros generales y almirantes sometidos a la Concertación, tan solo compraron su tranquilidad o quizá hasta impunidad, entregando a la vindicta ilegal a los soldados más perseguidos.


Su "mesa de diálogo" fue un escenario de guerra ideológica y leguleya, terminó siendo la mesa de capitulación de los más jóvenes y la entrega del resto.


Basta pensar que el señor Valech, un curiosísimo millonario consagrado, avalaba una impostura bajo el prestigio de su Orden Sagrado. En efecto la comisión que presidió no pudo haber entrevistado de modo justo y científico a todos los 28.000 quejumbrosos a los que les otorgó el título de "torturado" y el acceso a la propina de compensación que Consternación Inc. les asignó, ¡tan inferior en montos a la que reclamaron para sus "príncipes" y "grandes jefes" que fueron de millones de dólares! Es tan solo un desertor entre otros iguales, no debería firmar como general, no corresponde, su acto militar fue conducir fuerzas vencidas al matadero.


Roberto Final Díaz.