sábado, 12 de julio de 2008

Señor Director:

El Señor de la Violencia

La violencia ha estado presente en la historia desde los estados más primitivos del ser humano. En épocas, ha cubierto al mundo con su cuota de horror y perversidad, como durante las dos grandes guerras mundiales. En nuestros tiempos, cuenta con un magnífico aliado: los medios de comunicación que amplifican y multiplican los hechos de violencia y les dan cobertura instantánea como ocurrió durante los horrendos ataques a las torres gemelas.

Sin embargo, los medios no están solo para transmitir e informar sobre la cruda realidad de la violencia de los padres, contra la mujer, contra los niños, los más débiles, los pobres. Deben tener como una de sus prioridades el sentido de responsabilidad sobre lo que están mostrando en sus páginas, pantallas o relatando en sus micrófonos. Jamás deben exacerbar la violencia ni glorificarla en aras de la sintonía, ni caer en simplismos para justificar escenas aberrantes y extremadamente crudas que se muestran sin ningún escrúpulo.

Si la realidad ya exuda violencia, ¿es necesario que los creativos de Televisión Nacional construyan una serie estructurada sobre la base de violaciones, brutalidades, acoso, sadismo, prepotencia y otras barbaridades?. ¿Cuál es la razón por la cual el Canal “de todos los chilenos” exhibe “El Señor de la Querencia con sobre-exposición innecesaria de violencia?. ¿Acaso no hay capacidad de crear libretos edificantes y constructivos? El problema de fondo es que se está perdiendo el límite hasta donde se puede llegar y hasta dónde se puede exhibir. Lamentablemente es el morbo la punta de lanza subliminal que se traspasada a la sociedad. Lo límites de la exhibición nacen de la base de consensos básicos que debe establecer nuestra sociedad, consensos que con mayor responsabilidad que ningún otro, el canal de Chile debe delicadamente cautelar. Por eso es tan trascendente que el Consejo Nacional de Televisión resuelva lo antes posible sobre este abuso y exceso innecesario que se muestran en Televisión Nacional.

Francisco Santa María
Director de Asuntos Estudiantiles
Universidad Andrés Bello
Viña del Mar.

Señor Director:

Encuesta CEP y Municipalidades

Los resultados de la Encuesta del CEP dados a conocer, referidos a las municipalidades, nos permiten hacer un par de reflexiones. En primer lugar, se reiteran los principales problemas que afectan a los chilenos como la delincuencia, salud y educación, tres temas de carácter nacional, macropolíticos, que están en constante discusión y debate público, pero que son incorporados por las personas en el ámbito local, aún cuando las municipalidades no sean directamente las responsables de solucionarlos. Si bien las comunas son diversas en superficie, población e ingresos, los temas nacionales se instalan en el espacio local y eso lo demuestra la encuesta. La gente les exige a sus municipios hacerse cargo de sus problemas y los evalúa por ello.

El caso de la delincuencia es paradigmático, ya que no radica en los municipios la facultad de asegurar y resguardar la seguridad pública, sólo pueden contribuir y cooperar con otras agencias del Estado. En segundo lugar, la encuesta CEP nos indica que la gente está “satisfecha” y “muy satisfecha” con la gestión de su alcalde en un 53%, una cifra importante y que revela el respaldo de los ciudadanos hacia el líder local; en tanto el 41% considera que está “insatisfecho” y “muy insatisfecho” con su alcalde. Esta última cifra puede tener varias interpretaciones, una puede consistir en la brecha entre las expectativas de la gente y las respuestas concretas que entrega la administración local. La ciudadanía le asigna variadas responsabilidades a los Alcaldes y acrecienta sus esperanzas en su gestión, (sobre todo en períodos eleccionarios), esperando la solución a todos los problemas públicos, sin embargo, el cumplimiento de las expectativas se ve frenado con trabas burocráticas en los procesos administrativos y en los escasos recursos que tienen los municipios para llevar a cabo una gestión eficiente e innovadora, que cumpla con los requerimientos de los ciudadanos.

Roberto Lagos F.
Investigador ICHEM
Universidad Autónoma de Chile.

Señor Director:

¿EN VALPARAISO O EN SANTIAGO?

Sin perjuicio de mis numerosas “Cartas al Director” publicadas en distintos medios periodísticos, desde enero de 2001, abordando o haciendo alusión a “el traslado del Congreso a Santiago”: vid. páginas 161, 298-299, 319, 380-381 y 520-521 de mi epistolario “¡In extenso! … Señor Director” (2003), de una parte; y de otra: “¡Vista … al Congreso!” - “Congreso” - “Visita al Congreso”, en los diarios “La Segunda Online”, “El Diario Austral” de Valdivia y “El Mercurio” de Antofagasta de los días 18, 20 y 26 de julio de 2006; “Plebiscito o consulta”, en los diarios “La Segunda Online” y “El Mercurio de Valparaíso” de los días 16 y 17 de agosto de 2006, y “Congreso … ¡inundado!”, en el diario “La Segunda Online” del 23 de agosto de 2006, vuelto el tema al debate público con ocasión del reciente traslado de las oficinas capitalinas de la Cámara de Diputados desde el Palacio Ariztía al antiguo edificio del Congreso Nacional, terminada la refacción, remodelación y/o reparación de las respectivas dependencias para dicho efecto, tal como sucedió antes con aquéllas para el Senado, con un costo global en nada despreciable, me permito puntualizar:

Ningún parlamentario ha manifestado “esta inquietud” en su campaña electoral ni mucho menos cuando asumió su respectivo cargo. De permanecer a firme el Congreso en Valparaíso -principal puerto de Chile, declarado “Patrimonio de la Humanidad”, con aire puro, marino, cien por ciento anti-deterioro neuronal comparado con el de la Capital-, ninguno de quienes promueven este traslado a Santiago, va a protestar “renunciando” a la re-elección. De manera alguna estando el Congreso en Santiago va a mejorar la excelencia legislativa a la que están obligados todos y cada uno de los parlamentarios, porque el problema no está en la ubicación física del Congreso, sino en la capacidad intelectual de los honorables y en su responsabilidad y compromiso para con. Tampoco va a mejorar la opinión que la ciudadanía tiene de ellos -“auto-desprestigio”-, como de igual modo, no va a significar dedicación exclusiva a las actividades para las cuales pidieron ser y fueron elegidos, asistencia 100% tanto a las sesiones de Sala -aunque la mayoría de ellas les resulta una lata, como realmente lo son-, como a las de las Comisiones, ni una rebaja en sus dietas ni en las asignaciones “para un mejor desempeño” ni tampoco disminuirán sus viajes al extranjero, más para turistear que para ser mejores representantes populares.

El lunes 2 de junio pasado, los diputados Patricio Walker (DC) y Cristián Monckeberg (RN) presentaron un proyecto de ley que busca crear un sistema de calificación para los ministros de la Corte Suprema, que puede resultar plausible, pero ojo: “A nosotros nos evalúa la gente día a día, y cada cuatro años, vía votación …”, manifestó el segundo, como justificación. Todos sabemos cuál es la evaluación del día a día que reciben: ¡Pésima!, y si cada cuatro años la gente sigue votando por los mismos, es porque todavía no toma conciencia de su derecho a exigir una renovación total en nuestro Congreso, el que a falta de una alternativa legal para revocar el mandato dado -que no se la dan por razones obvias-, debería “en masa” anular su voto en estas próximas elecciones municipales 2008 y dar así una clara y fuerte señal de mandante que es, y demostrarle a sus mandatarios -ellos- que no se mandan solos ni pueden hacer lo que quieren, a lo que se han acostumbrado, considerándose semi-dioses, intocables. ¿Cómo reaccionaría nuestra desgastada clase política si “la señora Juanita y toda la pobla” me hicieran caso y en octubre próximo del universo de sufragios emitidos el 50% fuese nulo? Otro gallo nos cantaría, y quienes pregonan ser: “Del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, amén de tra’ajarle a la honestidad, transparencia, probidad, eficiencia, prolijidad y competitividad, “desde Valparaíso” -debida y sobradamente remunerados, “con gimnasio y sauna” para el tonto relajo y recuperación de fuerzas- estarían abocados a bien legislar, a fiscalizar con responsabilidad -hasta las últimas consecuencias, caiga quien caiga- y a mantener siempre el contacto con sus bases, en pro de todo Chile. ¿Cuántos parlamentarios tienen publicadas sus declaraciones de intereses y de patrimonio en sus respectivas páginas web, como de igual modo las asesorías contratadas y los montos involucrados, que les paga el Congreso, es decir, con plata-impuestos de todos nosotros?

Eco: “No podemos interpelar a los ciudadanos de la misma manera como lo hacíamos antes, porque los ciudadanos han cambiado, son más informados, más conscientes de sus derechos y, por tanto, más críticos y exigentes”, nuestra intuitiva socialista Presidenta Michelle Bachelet: “¡Palabra de Mujer!”

Por tanto, compatriota, olvídese de que en este país sigue siendo grito y plata sacarse la foto con delantal -de médico- para una campaña electoral, y si usted sigue votando porque el candidato es mi’jito rico, simpático, choro y/o farandúlico, o por el solo hecho de que la candidata es mujer, sin reparar si es apto/a, idóneo/a, local o foráneo/a, no se queje mañana -como lo hace ahora- si la clase política le sigue tomando el pelo, por decirlo de una manera elegante.

Atentamente,

Jorge Saavedra Moena, c.i. 6.015.115-6